Turco Achem

Carlos Miguel

Rusito Ivanovich

R. Achem, C. Miguel, H. Bachi, R. Ivanovich
Rodolfo Achem nació el 21 de diciembre de 1940, en San Juan Capital, donde realizó sus estudios primarios y secundarios, siendo un alumno muy destacado. Allí comenzó su actividad militante, por la educación laica gratuita.

En 1959 se trasladó a La Plata para comenzar su carrera universitaria, en la Facultad de Derecho, donde conforma, con Carlos Miguel y otros compañeros, la Federación Universitaria por la Revolución Nacional (FURN), que juntamente con FAEP representaban la mayoría del estudiantado peronista. Paralelamente ingresa a trabajar en la biblioteca de la Facultad de Humanidades, por lo que comienza a participar del gremio que nuclea a los trabajadores de la Universidad de La Plata (ATULP).

Entre 1972 y 1974 se elaboraron, con su participación y la del compañero Carlos Miguel, los documentos "Bases para la Nueva Universidad" y "La participación de los Trabajadores en la Conducción de la Universidad", siendo ejes de discusión y aglutinación de quienes compartían una concepción de una Universidad Nacional y Popular, que finalmente termina implementándose el 29 de mayo de 1973, con las fuerzas triunfantes del peronismo.
Entre otras cosas, este proyecto planteaba la modificación sustancial de la orientación de las carreras, de modo que dejaran de servir solamente a las grandes empresas y a los centros imperiales para servir a la Nación, dando prioridad a las carreras más necesarias en ese momento, como la geología y la ingeniería. Se ponía al servicio de todos los organismos estatales la capacidad técnica y humana que la Universidad tenía. Para ello se firmaron gran cantidad de convenios de asistencia recíproca para la elaboración de proyectos científicos y tecnológicos, fundamentalmente con el gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Se planteó la atención asistencial gratuita para el Pueblo, en la Facultad de Odontología y Medicina, la creación de cursos de capacitación para los trabajadores, la instalación de consultorías jurídicas barriales, como las que se organizaron desde la Facultad de Derecho, que prestaron asesoramiento gratuito. Se establecía el ingreso irrestricto a la Universidad, reemplazando los cursos limitacionistas por el curso de Introducción a la Realidad Nacional. Se amplió el servicio del Comedor Universitario, duplicando su capacidad, permitiendo así que muchos hijos de familias sin recursos tuvieran acceso a los estudios, sumado a la implementación de miles de becas para hijos de trabajadores.

En este proceso de transformación tuvieron, tanto el turco Achem como Miguel, una destacada participación, asumiendo puestos de conducción: Achem, respaldado por ATULP, como Secretario de Supervisión Administrativa y Carlos Miguel, con el apoyo de los docentes que los tuvieron como compañero en la Facultad de Veterinaria, como Director del Departamento Central de Planificación. Desde sus puestos se convirtieron en motores del proyecto.
El 8 de octubre de 1974 fue interrumpido violentamente el proceso iniciado en mayo del 73. En las primeras horas de la mañana, cuando salían de la sede de ATULP, fueron secuestrados, encontrándose horas después los dos cuerpos acribillados en una zona descampada de Sarandí. Poco tiempo después, el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación dispone el cierre da la Universidad, por varios meses. Los autores e instigadores del doble crimen, defensores de la universidad elitista y antinacional, se largaron enseguida al asalto de las posiciones perdidas luego del 25 de mayo de 1973.

No fue casual la elección de las víctimas. El golpe apuntó contra dos de los principales sostenes del Proyecto de Nueva Universidad. A ellos se sumó una larga lista de militantes populares, como el Rusito Ivanovich y varios compañeros de ATULP.

Rodolfo C. Ivanovich (Rusito) nació el 16 de enero de 1950 y fue asesinado el 12 de marzo de 1975.
En el momento en que una madre pierde a un hijo siente algo terrible, un profundo vacío, como si perdiera parte de su cuerpo, y pasa el resto de su vida buscando cómo hallar lo perdido.
Mi hijo no murió, lo asesinaron los que decían venir a salvar la Patria. Tomaron las armas y se volvieron contra nuestros hijos.
Mi hijo era un joven hombre lleno de sueños, de ideales. Quería cebollitas felices, jóvenes con futuro, ancianos sin hambre. Pero los cobardes "salvadores" salieron de la oscuridad y con furia asesina truncaron la vida de un idealista, y de muchos idealistas. 15, 20, 70 balazos no pudieron truncar las ideas. Sólo la vida, dejando a sus madres en la más tremenda angustia. Dejaron a su hijita de tan sólo siete meses sin ver jamás el rostro de su papá. Han pasado 25 años y ella se sigue preguntando cómo sería su papá.

Yo sigo añorando que tu no puedas ver el sol, las estrellas, los campos segados, los fríos inviernos, los frutos del verano. Ver crecer a tu hija y envejecer a tu madre. A cuántas madres nos arrebataron los hijos y padecemos el dolor de la cruel metralla del infame que aprieta el gatillo. Sólo me consuela que tus ideales se heredarán en otras generaciones, y entonces todos volverán, renacerán de las cenizas y todos juntos, de la mano, cantaremos una canción de paz y prosperidad.
Hijo querido, te amo. Recuerdo tus horas felices, tus sueños, tus ideales, tu lealtad.

Una madre


Agradecemos la colaboración de Lucrecia Larralde