poemario
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Oración a Evita

Salve Eva, abanderada de los humildes
capitana de tus huestes de descamisados.
Tu nombre es bandera de lucha a los vientos
llama gigantesca que se hace llamarada
en ese incendio tuyo, que es el incendio revolucionario
de una nueva argentina justiciera.

Eva, tu sagrado nombre fue herido muchas veces,
quemado en batallas políticas y sociales,
desgarrado por calumnias a girones por injustas injurias;
pero vos, siempre en tu puesto y al frente.

Salve, mi generala, inmensa y heroica ante tu tropa descamisada,
pero también, tu nombre Evita es un remanso que refleja esperanza
venda de toda herida, rezo o súplica de los ancianos,
juguete de una infancia que aprendio a ser infancia feliz.
Tu nombre tiene algo de cielo o de Dios,
cuando llegó tu presencia al dolor del pueblo.

Eva Perón, eres eterna en el amor y el destino de los argentinos.
Que estés en la sagrada gloria de los justos
es el clamor de tu pueblo memorioso y agradecido.

Dora Polo (prov. de Formosa)

Eva sin cementerios

Llanto por Eva
En las calles de barro y sueño,
En los arrabales de las villas,
con gatos despanzurrados y basura,
quemándose
a la vera de los barrios de emergencia.

Risa por Eva
en las avenidas de nácar y de perlas
con porteros de cartas en las puertas,
con ejecutivos de cartón tras los cristales,
quemándose
mas allá de los barrios de emergencia.

Pasión por Eva
sobre los bustos enchastrados con la brea,
caliente como la sangre de las masas,
en el ocaso de su experiencia nueva.

Los otros han venido a sacarla
de su féretro, de su caja encerrada,
de su cementerio de borlas y de fiesta.

Los otros se la llevan por el aire,
por las calles, por las plazas, por los ríos
y después la dejan en las puertas
de los hospitales
de los sindicatos
de las villas de emergencia.

En un cementerio forrado de canciones
en una tumba orlada de gorriones
en un camposanto salpicado de pibes
Eva duerme
sin lápida
sin nicho
sin mármol
y sin muerte.

Eva con obreros
Eva con niños y con jóvenes
Eva con revolución
Eva con amor
Eva sin cementerio

(Nadie busque a Eva en los cementerios, allí solamente entierran a los muertos)

Juan Carlos De Stefano

Falsa imágen de 1952

Si una no se muere
la gente pobre te transforma en una santa...
El mío es un destino difícil
Mi nombre solo incendia el cielo de banderas
y aprendí que si una no se cae
se convierte en un sueño inconmovible.

Apenas si pude elegir...
Lo mío fue tan rápido!...,
que me pierdo entre las fotos de mi misma.

Apenas si conocí el amor
a no ser que se entienda por tal
el que salía de miles de manos
que sólo pude rozar,
de millones de voces
que apenas pude escuchar.

Aturdí, destruí,
petrifiqué funcionarios
con mis ojos de dulzura provinciana
y creí que todo lo que estaba debajo de la tierra
era lo que debía estar por sobre ella
y di vuelta el mar
y este país de corazones cetrinos y pelucas rubias...
me amó.

Los pobres no creen
En los comunicados oficiales
El de mi muerte, es aún hoy,
Un absurdo de la Secretaría de Prensa y Difusión.

Patricio Calvo