Cerca
de doscientas mil personas relacionadas con el mundo del trabajo se
reunieron en Roma con ocasión del jubileo de los trabajadores,
el l de mayo. Ese lunes, en la periferia sur en Tor Vergata, el Santo
Padre, ofició misa y leyó su homilía. De ella,
extraemos algunos puntos de referencia y los comentamos brevemente.
La cuestión social, desde la Rerum Novarum, viene siendo iluminada
por la voz de la Iglesia y muchos de los movimientos sindicales de todo
el mundo se sienten expresados por ella. En nuestro país, puede
afirmarse que mayoritariamente, los trabajadores adhieren a esa doctrina
por lo que nos resultó de sumo interés darla a conocer.
Su texto completo fue publicado el día 5 de mayo por L' Obsservatore
Romano y puede consultarse por Internet.
El
jefe actual de la Iglesia Católica es el primer Papa que preside
un 1 de Mayo, ante una multitud reunida en la Plaza San Pedro. En esa
ocasión, volvió a temas tales como la globalización,
la solidaridad, la justicia y la deuda externa. Este gesto y sus palabras,
vienen a ratificar un liderazgo de años en este territorio tan
escabroso, tan minado, por lo que resulta, no pocas veces, imposible
transitar. OTRA VEZ: CAPITAL Y TRABAJO
Disparó
con munición gruesa. Sabe, como ninguno, de qué modo serán
transmitidas sus palabras, cómo serán usadas, de un lado,
de otro lado y de todos lados. Por ejemplo, dijo: "Debemos obrar
para que el sistema económico en el que vivimos no perturbe el
orden fundamental de la prioridad del trabajo sobre el capital y del
bien común sobre el bien privado." Otra vez, como en su
recordada Carta Encíclica Laborem Exercens, vuelve a señalar
la prevalencia del trabajo sobre el capital y del bien común
sobre el particular.
"DEMOCACAREO"
Cuando
el Pontífice aborda el tema de la solidaridad lo vincula
a la justicia y a la democracia. Según sea la actitud hacia este
valor social así será la calificación que merezca.
Veamos: (la solidaridad como nuevo nombre de la paz se convierte...)
" en el criterio de toda organización civilizada orientada
hacia la justicia, el fundamento de toda democracia política
que no quiera reducirse a pura retórica." O sea, al decir
del inolvidable Padre Castellani, que la democracia sin solidaridad
es sólo un democacareo. Para resumir, paz, justicia y solidaridad
son inseparables. Pero, Karol Wojtyla sigue su análisis y lo
baja a una realidad tumultuosa: la globalización. Así,
señala que el peligro es que " el proceso de globalización
económico, aunque no está privado de aspectos positivos,
lleva a nuevas fracturas en el campo de la solidaridad, en Europa y
en el mundo." Ha puesto, de este modo, el hacha en la raíz.
"NO
HAY DEUDA..."
Ese
lunes 1° de Mayo, se sumaron las tres centrales obreras italianas a
la celebración de la Fiesta de los Trabajadores, en la multitudinaria
convocatoria papal. No omitió reiterar su prédica a favor
de una condonación de la deuda externa o, al menos, una sustancial
reducción. Otra de las raíces donde es preciso colocar
el hacha. ¿Para qué? Justamente, para que esos valores,
la paz, la justicia, la solidaridad, sean valores "vividos";
se transformen, de simples enunciados de buenos deseos, " en vida
vivida." De otro modo, sólo cabe esperar un aumento de la
violencia política y social; de la discriminación y de
la exclusión social. Tanto de los que se benefician con la globalización
cuanto de los damnificados por ella. El ejemplo que utiliza el Santo
Padre es Italia de la que afirma que está " atravesada hoy
por la tentación de racismo, de introversión y de clausura
egoísta." Pero, en su reflexión no olvida precisar su
"solidaridad con todos los que sufren porque les falta trabajo,
o ganan salarios insuficientes o por indigencia de medios materiales.
Tengo bien presentes en mi espíritu a las poblaciones obligadas
a una pobreza que ofende la dignidad, impidiéndoles compartir
los bienes de la Tierra y obligándolos a nutrirse con lo que
cae de la mesa de los ricos." En la Argentina, casi todas las corrientes
del Episcopado se han encolumnado detrás de esta cruzada mundial
que, sin dudas, lidera hoy Karol Wojtyla. No, en cambio, la Asociación
Cristiana de Dirigentes de Empresa -ACDE- que prefiere "reclamar
a los países desarrollados la liberación de sus mercados
nacionales y/o regionales para las exportaciones de los países
en desarrollo." Una posición, ciertamente parcial y por
ello mismo insolidaria. Algunos dirigentes gremiales, al modo de las
protestas de Seatlte y Londres, se han expresado contra los efectos
de la globalización, utilizando medidas de fuerza. La burocracia
política guarda silencio. Pero, los espacios vacíos, inexorablemente
habrán de cubrirse.
LO
QUE VENDRA (Tango, de Astor Piazzola)
¿Quién
traducirá y de qué manera la palabra de Karol Wojtyla?
El escarmiento tronará, sin dudas, ¿cuándo?, ¿de
qué modo?, nadie tiene las respuestas. Pero, hay indicios. En
estos días, en otros pueblos y en el nuestro. En cada rincón
de la Argentina se incuba un Tartagal, un Neuquen, un... Los antiguos
profetas del odio, de Arturo Jauretche, se reconocen hoy porque ayer
profetizaron una justicia que no llega, una solidaridad que no practican,
un trabajo que no está y una paz que no construyen. Han confirmado
a los ricos en su riqueza. Y a los pobres de antaño, a
los marginales de ayer en los excluidos de hoy. Esto se dice, se escucha
y se transmite. Sólo que hay que estar atentos y dispuestos
a comprometerse de verdad en la reinstalación de los valores
ausentes. ¿Cómo? Le decía su viejo maestro
a Simón Bolivar: ¡"O inventamos o perecemos!" Hay que
inventar. Qué hacer y de qué manera. Re-generar
las convicciones y re-formular la profecía convocante
y movilizadora. Recuerden los políticos, los empresarios, la
dirigencia toda que" no hay tiento que no se corte /ni tiempo que no
se acabe"
.