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Plenario
Política Nacional
por Luis Lugones*

La crisis del modelo ha comenzado, tal vez de manera incipiente, a generar una reacción hacia fuera y hacia adentro del peronismo.

Hacia fuera, la sociedad encrespada por el ajuste, que hace sentir el crujido de toda su estructura social. Falsamente hay quienes creen que, deformando la realidad y manipulando los medios, pueden fugar hacia el futuro - se proyectan hacia la desolación -.

Les choca que, casi naturalmente, se esté produciendo una aglutinación, aún entre quienes no los une el amor sino el espanto.

Por un lado sectores de la Iglesia, que en estas semanas aparecen con manifestaciones trascendentes que dan cuenta de la realidad que perciben, del magisterio social y de la postura del Papa frente a la Deuda Externa, el capitalismo salvaje y la inequidad globalizada

Pero también se han pronunciado sectores empresarios que, - salvo el financiero y de construcción -, no apoyaron las medidas tomadas.

Por fin, el sector sindical, que generó en el MTA la punta de lanza de esta convergencia. Claro, los gordos están desacomodados, han visto que lo que entregaron en las leyes laborales no alcanza y vienen por más.

Quien vio el palco del acto del 31, se encontró con un muestrario de conversos -cavallistas, menemistas, etc. – procurando reposicionarse frente al fenomenal cimbronazo. Pero no hay que confundirse, muchos harán fuerza para volver al redil que dio buenos resultados a sus intereses.

Cuando analizamos el peronismo hacia adentro, la cosa es más compleja. Aquí también aparecieron los oportunistas de todo signo, los que pretenden vaciar a la política de contenido, los que fueron incondicionales de los ajustes anteriores, (pero lo más importante: no sólo no quieren discutir en el P.J., quieren clausurar todas las entradas de la militancia - acumulan todos los cargos que deciden, en sus manos - y continuar con la hipocresía entronizada como inescrupuloso accionar político).

Por suerte no son todos. Sólo basta mirar qué actitud asumieron con la flexibilización, salvo honrosas excepciones. Pero hay que hacer un llamado a organizarse. En primer lugar, a quienes - desde el Movimiento Nacional - estuvieron denunciando la infiltración liberal del P.J. (y del gobierno anterior). Pero también a quienes, de buena fe, tratan de conducir este espacio nuevo como autistas, - ni todos los sindicalistas son buenos ni todos los políticos peronistas son malos -,más cuando todavía algún exbanquero - devenido en funcionario de la Pcia. de Bs. As. - plantea como salida la dolarización. Como diría Neira: de aquellos barros, estos lodos.

El problema de hoy es cómo crecemos, y esto no se hace con más recesión, con ajustar para abajo, con más concentración, con mayor contracción del mercado interno, en fin, con más de lo mismo.

Acá se necesita volver a Perón.

ex Diputado Provincial del Partido Justicialista, Prov. de Bs. As.
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