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Plenario

Política Nacional

por Hugo Heredia*

REBAJA SALARIAL
El ajuste recae sobre los sectores
más afectados por el modelo

Según el análisis que hace el gobierno nacional, cabalgando permanentemente sobre el latiguillo "la herencia recibida del gobierno anterior", no quedan más alternativas que meter mano a las cuentas públicas, tanto en lo que se refiere a los ingresos (recaudación) como a los egresos (gastos).

En el seno del gabinete hay dos posiciones, la política, que pregona la cirugía "con anestesia" y la económica ortodoxa, en la que la gente no importa y pretende llegar con el ajuste hasta las últimas consecuencias.

En el país hay otras posturas, una, que sostiene la reducción de los gastos, redistribuyendo los recursos de otra manera, sin descuidar a la gente, y otra, más radicalizada, cuya idea es desconocer los compromisos con la banca internacional y el Fondo Monetario, acudiendo sin más en auxilio de los más necesitados.

Pero el motivo de este comentario no es analizar estas dispares posiciones político-económicas, sino tratar de llamar la atención sobre el segmento de la población que va a ser sujeto del ajuste decidido por el gobierno, porque en la Argentina, desde el advenimiento del Fondo posteriormente al ’55 los ajustes han sido siempre direccionados hacia los mismos.

Prueba de ello es que, luego de la última década de ajustes, el escenario es el arrastre de dos años de recesión y un desempleo que se expande tanto como la marginalidad y la pobreza.

Recordemos que apenas asumido el gobierno de la alianza, se aprobó un recorte salarial disfrazado como una suba del Impuesto a las Ganancias, crecieron los impuestos internos y se extendió el IVA, afectando claramente el poder adquisitivo de los consumidores. Ahora, en una nueva vuelta de tuerca, se pretenden bajar los sueldos de los empleados públicos y racionalizar en forma masiva todos los organismos estatales, a través de retiros voluntarios y cesantías de contratados.

Se pueden practicar ajustes en las erogaciones en los sectores de altos ingresos de los poderes legislativos y judiciales, pero será muy difícil dejar en la calle a los trabajadores estatales de las provincias donde, sin vueltas, no hay otra fuente de trabajo que el puesto público, sobre todo donde se privatizaron empresas públicas como YPF. Como tampoco se puede hablar de lo que significaría para el futuro del país los recurrentes recortes en la Universidad.

Y hay otras propuestas. ¿Porqué no se aplica cirugía mayor sobre los grandes evasores? ¿Porqué los casos resonantes, como los vinculados al contrabando, no son debidamente penalizados? ¿Porqué se permiten las influencias e interferencias políticas, incluso del exterior, para que esas deudas no sean efectivizadas? Pero, desde el Ministerio de Economía, como parte fundamental del ajuste, se decidió una gran baja salarial, vale decir lo que propuso el año pasado el actual ministro López Murphy y por lo que fue vilipendiado desde el mismo seno de la Alianza, que se encontraba en plena campaña electoral.

Seria injusto e inequitativo, compensar el déficit originado por la reducción de los aportes patronales (decididos en su momento por Cavallo), rebajando salvajemente los salarios de los trabajadores.

Incluso, casi se infarta el gobierno y el "mercado" cuando Melchor Posse insinuó una mejora de entre 20 y 50 pesos para la jubilación mínima, cuando la magnitud de la "mejora" sería ínfima frente a las necesidades de los jubilados.

Pero nadie levanta la voz cada vez que sube la tasa de interés y la Argentina tiene que abonar mucho más por intereses de la deuda externa, neutralizando, de tal modo, todos los ajustes anteriores, sacrificando inútilmente a los trabajadores.

Concluyendo, los ajustes programados son recesivos, son "más de lo mismo", es algo de lo que ya se probó y no dio resultados. Nuestro país necesita reactivación, empleo, ponerse en marcha, producir riqueza y distribuirla, crear valor agregado, exportar, valorizando el salario y aumentando el consumo.

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