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TODO
CAMBIA
Siempre quisimos entender
en esta frase una imagen de futuro, de perspectiva positiva.
Pero también
tiene una connotación contraria a aquella. Lo digo en función
de la actualidad política y social.
Cuando Perón
convocó en este País a los sectores sociales y a las fuerzas
políticas, lo hizo con la intención cierta de articular
una concertación, con un marco de referencia que era un modelo
nacional. Este era el punto de partida, se sabía -todos sabíamos-
qué queríamos y hacia dónde deseábamos ir.
Hoy, esta devaluada
invitación de De la Rua-Alvarez, parece más un manotón
de ahogado, que una propuesta para salir de la crisis.
La abismal distancia
no-solo está en quién convoca, sino en qué oportunidades
creemos que tenemos los argentinos, es decir, hacia dónde vamos.
El fatalismo economicista
imperante, en un todo de acuerdo con la ideología de mercado y
globalización, tiene un objetivo declarado: continuar con la expoliación
del País en lo macro y desarticular la esperanza de un mundo mejor
en lo de todos los días, es decir, el sálvese quién
pueda.
Nos conmueve el escalofrío
que recorrió el País después de la concentración
del 31 y el paro del 9.
Recién ahora
muchos medios se hicieron cargo, pero sobre todo para extender la conspiración
del silencio, como hicieron siempre, de la situación Nacional.
Son poderosos. Clinton
los abraza, los organismos de crédito los felicitan, pero saben
(lo saben bien), que el Movimiento Nacional Justicialista ha impreso en
el Pueblo Argentino una impronta de Dignidad Nacional que antes o después
será el verdadero valladar contra el que chocarán frontalmente.
No perdamos la esperanza.
No nos dejemos arrinconar con el "todo esta perdido". Son también
slogans los que ellos enarbolan.
Sólo debemos
evitar las provocaciones y las tentaciones que sufrirán los Compañeros
sindicalistas. Sobre todo algunos, si es que se compraran (żotra vez tener
un partido propio?) el "Partido Laborista".
Queremos un Movimiento
unido y solidario, así no nos podrán vencer ni convencer.
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