A los compañeros militantes frente al 17 de octubre del 2000

por Bernardo Tirelli

PARA ENCONTRAR JUNTOS EL CAMINO DE LA DIGNIDAD Y LA JUSTICIA

Un aporte para el debate

NATURALEZA POLITICA DEL PERONISMO

Una primera mirada sobre la naturaleza política del peronismo la da el análisis sobre la formación y las ideas de Perón. Desde aquí se puede señalar el origen social de Perón, nacido en una familia modesta en un pueblo de la Provincia de Buenos Aires, sus estudios militares, su pasión por la estrategia, su inquietud por las organizaciones sociales, su experiencia en Europa - Italia y Alemania - poco antes de la Segunda Guerra, donde estudió los fenómenos sociales y políticos de ambos países.

Podemos seguir con sus escritos ampliamente influenciados por la estrategia militar donde pesan los conceptos sobre Conducción, Doctrina y Organización. La conducción política implicaba la existencia del conductor de las organizaciones - el Estado y la Comunidad - para el logro de los objetivos, una sociedad mejor y más justa.

Las ideas de Perón se confunden con su gobierno. Su concepción de que la guerra implicaba la movilización de toda la sociedad - la nación en armas - hacían que el Estado se convirtiera en expresión del sistema social propugnado, la comunidad organizada, para garantizar la justicia social, en el justo medio, evitando la lucha de clases entre los sectores del capital y del trabajo.

Para el cumplimiento de estos objetivos era necesario un desarrollo autónomo en lo interno - independencia económica - y en lo externo - soberanía política - y esto definía a los enemigos, la oligarquía - presente en todas las expresiones de Eva Perón - y el imperialismo norteamericano.

La visión de síntesis reguladora de conflictos se expresaba en la política exterior expresando la crítica a los imperialismos soviético y norteamericano y planteando la tercera posición como opción superior. Sin embargo los objetivos planteados y la óptica de evolución de la humanidad hacia organizaciones sociales superiores lo llevó a plantear que el proyecto para la Argentina era el del Socialismo Nacional.

Un segundo plano de análisis es el de la composición y base social que constituye el peronismo desde su origen. Es expresión de sectores populares y nacionales, con participación de trabajadores, empresarios nacionales y sectores del ejército. No hay dudas que los participantes de esta alianza social se beneficiaron ampliamente durante la vigencia del proyecto peronista.

Tampoco hay dudas que los sectores desplazados, el sector agroexportador y pro monopólico no perdieron todo su poder. Los primeros subordinados a la orientación del Estado, los Estados Unidos impedidos de avanzar en su proceso de expansión industrial y Gran Bretaña que extrañaba a su vieja colonia agroexportadora necesitaban recuperar lo perdido y por eso cuando se debilita la alianza gobernante los primeros influyen decididamente sobre sectores de las fuerzas armadas y de la Iglesia, EE.UU. tienta a empresarios nacionales con su proyecto expansionista y por último no puede sorprender que el Crucero 17 de Octubre (después General Belgrano y hundido por los ingleses en Malvinas), comprado a Inglaterra y al mando del Almirante Rojas fuera armado - le faltaban las espoletas - aguas afuera por los propios británicos para facilitar el golpe de Estado de 1955.

"No saldremos nunca de nuestra condición de subdesarrollados en tanto seamos tributarios de la explotación imperialista ... un país se capitaliza trabajando porque nadie se hace rico pidiendo prestado o siendo objeto de la explotación ajena, el capital es trabajo acumulado .... la integración continental es indispensable, sólo mediante la Comunidad Económica Latinoamericana que de origen a un mercado común puede asegurar, junto a nuestro esfuerzo, la superación de la crisis económica y el subdesarrollo". Juan Perón, La hora de los pueblos, 1968.

Este plano afirma claramente la posición nacional y antiimperialista del peronismo.

Estos dos aspectos no serían nada sin el sujeto que le da origen. Sin la movilización popular del 17 de octubre Perón no hubiera sido liberado de Martín García. El peronismo no existiría.

Las ideas de Perón formaban parte central de las concepciones del peronismo, Perón tenía claro la necesidad de la unidad de concepción, no escribía por pasión intelectual sino por conducción y para la formación de sus dirigidos. Pero estas ideas tampoco significarían nada sino fueran recibidas como propias por el pueblo y los sectores sociales que adherían a esas posturas y, además, será difícil saber cuanto influía en sus ideas la movilización, la acción del pueblo y de los trabajadores, sobre todo en los momentos de crisis donde otros lo abandonaban.

El planteo de la justicia social se materializó en una distribución del ingreso del 50%, valor histórico nunca alcanzado y que implicaba que la humanización del capital significaba una importante transferencia a favor de los asalariados. Si el Estado alentaba la sindicalización y la lucha gremial era vista como recurso válido, si a su vez invertía y desarrollaba industrias, si se quedaba con la renta agropecuaria y la distribuía a otros sectores para asegurar la justicia social, la doctrina de la conciliación no era vista como tal por los trabajadores sino que interpretaban que el peronismo era la representación de sus intereses.

Esto hizo que después del golpe de estado de 1955 el peronismo fuera proscripto. No podía haber democracia porque esta permitía el retorno del peronismo al poder, lo que significaba la vuelta a las políticas nacionales y a otra nueva distribución del ingreso. Así Cooke sintetiza esta situación que se prolonga por veinte años en que "el peronismo es el hecho maldito del país burgués".
El retorno en 1973 volvió a generar la misma transferencia a favor de los asalariados.

Este es el aspecto que le da el carácter popular al peronismo.

Tal vez sea conveniente ubicar al peronismo en el contexto del desarrollo histórico como Nación. No es muy difícil encontrar similitudes y diferencias.

Desde nuestros orígenes como nos cuenta Enrique Stieben "ese primer Triunvirato, entreguista, frustráneo y servil, alejado de lo popular, ha recibido el 8 de octubre de 1812 el merecido puntapié por parte del pueblo apoyado por Don José de San Martín". Con ello Rivadavia fue desplazado y confinado para regresar diez años después al poder y que permitiera al historiador Henry Ferns afirmar "la política monetaria e impositiva de Rivadavia a sido muy importante para los intereses de la comunidad británica". Ya antes Alvear había expresado "estas provincias quieren pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso."

Este debate desde estos años hasta nuestros días ha implicado permanentes enfrentamientos políticos, la mayoría de las veces, con violencia y pérdida de vidas y libertades. Han sido los movimientos nacionales quienes alternadamente han puesto el freno a la actitud dependiente aliada al sector agroexportador.

Ha sido el peronismo, en este sentido, quién más profundamente lo expresó influyendo decisivamente en la segunda mitad del siglo XX. Esta mayor fuerza la adquiere porque se incorpora en la escena nacional un actor más pujante, más numeroso y organizado que es el sector del trabajo.

Y son los trabajadores los que asumen la posición de defensa de lo nacional porque han vivido esa experiencia y desde allí, no de otro lugar, les ha ido mejor.

Paradójicamente los sectores políticos clasistas se encontraron en 1945 repitiendo en nuestro país la alianza aliada entre Rusia, EE.UU. y Gran Bretaña con la Unión Democrática y en contra de los trabajadores. Sin aprender de la historia repiten en 1977 cuando Fernando Nadra dirigente del Partido Comunista declara en un reportaje a la revista Cambio 16 de Madrid que Jorge Rafael Videla es un General democrático y que eso queda demostrado por las ventas de trigo que Argentina está realizando a Rusia (con bloqueo de EE.UU. en ese año) demostrando una vez más que las ideologías de los sectores dominantes sólo están sujetas a sus intereses económicos.

En el último discurso de Perón, el 12 de junio de 1974, se recuerda su frase final en la que hacía referencia a que no dejaba herederos - ni siquiera a su mujer - y poco se recuerda su mensaje central, frente a los debates de la época, en que ratificó "no volví para consolidar la dependencia". Tarea que, sin él, delegaba en el pueblo y, a pesar de que "la organización vence al tiempo", sus convicciones sobre la conducción no le deben haber dejado dudas sobre las dificultades futuras.

En este marco resulta difícil analizar el peronismo hoy. Si la naturaleza política del peronismo es nacional y popular, si esto se ha expresado con fortalecimiento del Estado Nacional, no endeudamiento externo y distribución de la renta a favor de los trabajadores para garantizar la justicia social, con seguridad este no es el resultado del gobierno de Menem.

Podrá considerarse que lo realizado es una traición a las concepciones peronistas y que esto será superado por nuevos dirigentes, que los hechos han sido necesarios por fuertes condicionamientos externos y como tal serán coyunturales y readecuados en el futuro o que la experiencia es la irreversible menemización del peronismo que remeda la alvearización del radicalismo que terminó con el nacionalismo yrigoyenista.

En cualquier caso, y aunque hoy sufren serias dificultades multitudes de pobres y marginados, no se termina tan fácilmente con las raíces históricas, políticas, culturales y sociales. Porque a pesar de todo esto y de la continuidad de las políticas económicas puede observarse que en todos los distritos y municipios del país con más alto NBI los gobiernos son justicialistas.

El peronismo surge en el 45 por condiciones internas y externas. La debilidad de Inglaterra ayudó notablemente a que se generara esa opción. Hoy el mundo en un solo bloque capitalista aparece sólido con la hegemonía estadounidense.

A su vez se anticipa que más que cambios estamos en un cambio de era. Se supera el posmodernismo y para algunos se ingresa a la era del conocimiento ya que este será el principal consumo. Paradoja de nuestro tiempo en que la mayoría de nuestros habitantes no alcanzan a conocer lo moderno y ya los cambian de era.

Tal vez sea posible pensar en una visión más latinoamericana afirmando que estamos en la globalización financiera que permite que la situación de dependencia se controle a distancia, veloz e impersonalmente.

Hoy las condiciones internas se acercan a situaciones antes conocidas y que prefiguraron cambios. El ciclo económico en la argentina de fines del siglo pasado hoy se repite igual: agroexportación de productos primarios, importación de productos industriales manufacturados, con capital extranjero propietario del patrimonio de la Nación y con endeudamiento público para cubrir los balances desfavorables.

Cuales serán las condiciones externas que terminen por propiciar un nuevo cambio, podrá ser el fortalecimiento del Mercosur o quizás el surgimiento de China como máxima potencia mundial y economía complementaria con nuestro país o tal vez alcance con la agudización e insatisfacción de las condiciones internas.

En cualquier caso la expresión política nacional y popular surgirá de nuevo, con el peronismo remozado o la identidad que reemplace al peronismo alvearizado. La cuestión de la dependencia que hoy no tiene "marketing" entonces volverá a considerarse como la cuestión fundamental.

Y entonces, como en el cuento del rey desnudo, algún inocente volverá a hablar de Liberación.


Bernardo Tirelli