El futuro se presenta bien ante nosotros

por Felipe Perez Martí


Nuestro país ha sido testigo y protagonista durante este año y medio de grandes cambios políticos. Pero no todos hemos sido testigos y/o protagonistas. Hay alguna gente que no ha testificado cambio alguno, pues piensa que seguimos exactamente igual (o "peor"...) que antes, no sólo en el aspecto del carácter y gestión de los actuales líderes políticos, sino también en materia institucional y democrática. Sin embargo, ha habido cambios que son radicales e históricamente definitivos (revolucionarios, podríamos apropiadamente decir). Sólo mencionaré un detalle sobre esto, para sacudir un poco la mente de los escépticos. Durante año y medio la casi totalidad de los medios de comunicación ha estado totalmente (con redundancia y todo…) en contra de la figura y la gestión del presidente Chávez; sin embargo, las propuestas de este último han ganado electoralmente por apreciable mayoría. Los que tienen ahora el poder comunicacional, los actuales "líderes" del sector privado, y sus ideólogos, pues, no son los mismos que los que tienen hoy el poder electoral, la mayoría, como debe ser en una democracia, a diferencia de situaciones anteriores. Aunque la democracia se ha rescatado significativamente en ese sentido, pues, queda mucho por avanzar, sobre todo en lo referente a la participación de las comunidades locales en las decisiones sobre lo que les atañe. Incluso en lo mencionado las cosas van a mejorar ahora, pues vendrán nuevos líderes en el sector privado, entre los intelectuales y competencia de nuevos medios, que tendrán más respeto y más acogida entre la mayoría de los venezolanos, y tendrán más éxito como consecuencia de ello.
Los cambios políticos, sociales e institucionales continuarán por buen camino, para rescatar la legalidad, la participación, la propia dignidad como individuos y como país, la igualdad de oportunidades, de las garras del rentismo, los privilegios mal ganados y la corrupción moral en el ámbito público. Claro que todavía vendrá alguna convulsión resultante de la tensión entre lo nuevo y lo viejo, los errores y los aciertos, los resabios del pasado y la erupción de las ansias de renovación, el oportunismo político y los liderazgos verdaderos, la adulación y la crítica oportuna, la irresponsabilidad y la sensatez. Pero lo que se vislumbra es realmente esperanzador y apela a la participación, sobre todo de los nuevos actores, de los que siempre esperaron esta oportunidad y ahora la tienen, los que están recapacitando y saliendo de su ceguera (propia o inducida...), e incluso de los que estaban anclados en la resignación a la inferioridad ideosincrática.
En materia económica tengo también muchas esperanzas. Primero que todo, la situación macroeconómica está estabilizada. Los famosos "ajustes", consistentes en cuadrar las cuentas fiscales, controlar la inflación y balancear el sector externo, que costaron en otros lugares mucho más en términos de producto, empleo, inconformidad social y tiempo perdido, aquí se han logrado prácticamente sólo en año y medio. El potencial de crecimiento ahora es altísimo. Por un lado, la situación de increíble autarquía intertemporal en que nos encontramos debe revertirse naturalmente, al cambiar las expectativas y la fe en nuestro futuro. (Lo de autarquía intertemporal significa que los que podrían ser productores en el futuro -los potenciales inversores de hoy- no lo serán porque los productores de hoy -y ahorradores- no les dan crédito. El crédito hoy es sólo el 10% del PIB, cuando llegó a ser aproximadamente 50%). Por otro lado, las posibilidades de desarrollo son esperanzadoras a juzgar por los planes (y el mandato constitucional...) de inversión en capital humano (educación, salud, seguridad social), base de todo desarrollo según la teoría moderna y la evidencia empírica en ese campo. La integración económica, comercial, financiera y monetario-cambiaria (esto último no está en planes... ¡por ahora!) a nivel de Latinoamérica se presenta como un elemento dinamizador muy prometedor, al fundar el aprovechamiento de economías de escala en la producción agrícola, industrial y de servicios. Un detalle en la promoción del desarrollo con el que hay que tener especial cuidado y urgencia es el de la situación bancaria. La intermediación financiera es crucial para el desarrollo, y ya basta de descuidar y posponer la regulación estratégica de ese sector. Eso es tan importante, que uno de los países más anticomunistas del mundo, Taiwan, ha financiado su desarrollo económico, modelo para el mundo no sólo en tasas de crecimiento, sino en robustez financiera (el único país, realmente, que resistió la crisis financiera asiática a pesar de su tamaño y de poderosos países de referencia como Japón) y solidez en indicadores de desarrollo social integral (los índices de distribución del ingreso son de los más igualitarios del mundo), ¡con el 80% de la banca en manos del sector público!
Por último un par de predicciones: la bolsa va a subir hasta 10.000 puntos en el transcurso de un año o menos; el precio de los bonos de la deuda venezolana va a subir apreciablemente, y va a bajar notablemente el riesgo país.